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Coaching: trabajamos tus objetivos, decisiones y forma de pensar. No te digo qué hacer; te acompaño con preguntas y herramientas para que tú encuentres claridad y generes cambios sostenibles desde tus propios recursos.
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Mentoring: la otra persona te orienta desde su experiencia (“yo ya pasé por ahí, hazlo así”). Hay más consejo directo y menos exploración interna.
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Consultoría: el foco está en el problema y en el sistema (empresa, proyecto, proceso). El consultor analiza, diagnostica y propone soluciones y planes para que tú o tu organización los implementen.
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Terapia psicológica: aborda aspectos clínicos, emocionales y de salud mental, muchas veces vinculados a tu historia, patrones profundos, traumas o síntomas. El objetivo es sanar, comprender y estabilizar.
En resumen:
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La consultoría te dice qué hacer.
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El mentoring te muestra cómo lo hizo quien ya recorrió ese camino.
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La terapia te ayuda a sanar y comprender tu mundo interno.
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El coaching te ayuda a pensar, decidir y actuar desde tu propio liderazgo interno, con foco en tus objetivos presentes y futuros.


